La Estimulación Magnética Transcraneal (TMS) se considera un tratamiento no invasivo y sin efectos secundarios para tratar diversos padecimientos, entre ellos, la depresión. Se recurre a ella cuando otros tratamientos más convencionales no han sido útiles en la recuperación de las funciones mentales cognitivas de pacientes con problemas neuropsiquiátricos.

Así, por medio de una bobina magnética se trabajan áreas problemáticas del cerebro, sin causar dolor. Lo anterior se logra gracias a la estimulación de células nerviosas. Durante el procedimiento, la bobina se coloca sobre el cuero cabelludo y el electroimán emite pulsos magnéticos que controlan el estado de ánimo al activar regiones del cerebro cuyo funcionamiento se ha visto disminuido.

La energía, creada por los campos magnéticos logra la recuperación de la función cerebral afectada sin la necesidad de aplicas anestesia, por lo que el paciente permanece despierto durante el tratamiento, regresando de manera inmediata a sus actividades cotidianas.

Además, de la depresión, la comunidad médica y científica, considera que la Estimulación Magnética Transcraneal (TMS) es útil en el tratamiento de enfermedades como Parkinson, estrés, ansiedad, insomnio, demencia, autismo, TDAH, TOC e incluso en el manejo de la adicción a sustancias como alcohol, tabaco o drogas.

¿Quieres conocer más de este tratamiento?, llama al Dr. Jorge Treviño Welsh, médico neurólogo, experto en el tema.

Con información de Mayo Clinic, Actipulse y Retreat Behavioral Health.